Memorias de las Pulperías de Caracas

Establecimientos comerciales precursores de los abastos.
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Hasta inicios del siglo XX se denominaban Pulperías a los establecimientos comerciales precursores de los abastos, bodegas y supermercados en las distintas regiones de Hispanoamérica. ¿Pero de dónde viene esta curiosa denominación?

Hay muchas interpretaciones acerca del origen de esta palabra. Una de ellas es que se llamaban “Pulperos” a los comerciantes que vendían pulpos entres sus diferentes productos o pulpa de frutas. Mientras que hay otros historiadores que indican que la palabra deriva de la bebida “Pulque” que se elabora en México del jugo del maguey, llamándose “Pulquería”. Y por último, y la menos probable, es que el término “Pulpería” deriva del hecho de que como estos locales comerciales tenían muchos artículos, el vendedor tenía que actuar con sus manos como un pulpo para manejar todos los pedidos que le hacían.

Esta actividad comercial se realizó casi exclusivamente en la Plaza Mayor, debido al crecimiento o evolución de Caracas comienzan a aparecer los primeros establecimientos y que se situaron en las esquinas de la periferia. La producción local estaba formada básicamente por los artículos que componían la dieta de los caraqueños: hortalizas, verduras y granos, a los que con el tiempo se sumaron la caña de azúcar, el café y los ganados que surtían de carne, leche y pieles. Así mismo, aparece también la artesanía que comienza a suplir ciertos artículos de necesario consumo como ropa, calzado, enseres y muebles así como imágenes religiosas.

10653566_10152349676678927_2762043024807092020_nEs importante resaltar que los pulperos servían también como un puente entre el pueblo y los dirigentes de la población sirviendo como consejeros o como encubridores de los negros que escapaban de las haciendas, ya que estos los ayudaban a escapar o a esconderse por un tiempo. Los pulperos también eran conocidos como prestamistas y como vendedores de productos provenientes del contrabando, lo que permitía su adquisición por un precio menor al que vendían las tiendas convencionales.

No obstante, las pulperías además de ser centro de abastecimiento para los sectores sociales medios y bajos desde el punto de vista social, eran centro de reunión para la conversación, dispersión y entretenimiento. Durante los siglos XVIII y XIX, las pulperías eran en realidad lugares de encuentros sociales, casi exclusivo de la población parda. Allí circulaban las noticias y los chismes; se cultivaba la amistad y se “limaban” diferencias.

En cuanto a los pulperos, eran considerados gente de baja condición a pesar de ser blancos y españoles. Quien ejercía este oficio era catalogado de inmoral y hasta de licencioso. Entre 1771 y 1777 la persecución a los pulperos fue incesante. En efecto, el Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, Brigadier José Carlos de Agüero, ordenó la inspección constante y permanente de las pulperías y de sus dueños, porque estos establecimientos se fueron convirtiendo rápidamente en centros de escándalos públicos y actividades clandestinas de juegos de apuesta y azar. Además, emitió una proclama donde prohibía a todo soltero ejercer la profesión de pulpero. Para la época, un hombre que se mantuviera soltero a una edad casamentera, se le catalogaba de promiscuo y hasta de estuprador, motivo por el cual los pulperos solteros eran muy mal vistos por la élite colonial, donde el honor era primordial.

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